Este plan se dirige a familias que viven en situaciones socialmente desfavorables y de vulnerabilidad nutricional.
Desde su puesta en marcha se
constituyó en una política de Estado en materia alimentaria, más allá de la emergencia, porque tiende a elevar la calidad de vida de toda la población y abarca el mejoramiento de la salud y la nutrición en el mediano y largo plazo.
Desde esta perspectiva, los objetivos a ser alcanzados son el brindar asistencia alimentaria,
adecuada y acorde a las particularidades y costumbres de cada región del país; facilitar la autoproducción de alimentos a las familias y redes prestacionales, fortalecer la gestión descentralizando fondos; impulsar la integración de recursos nacionales, provinciales y municipales; realizar acciones en materia de educación alimentaria y nutricional y desarrollar acciones dirigidas a grupos de riesgo focalizados.
Los titulares de derecho de este plan son las familias con niños menores de 14 años, las mujeres embarazadas, desnutridos, discapacitados y los adultos mayores que viven en condiciones socialmente desfavorables y presentan una situación de vulnerabilidad nutricional.
Hoy se llega a 1.830.899 familias con ayudas alimentarias. Hay un 20 por ciento sobre el que debe necesariamente acudirse a los módulos alimentarios porque son familias que residen en zonas muy alejadas que no tienen acceso a la bancarización. En tanto, de las 200 mil huertas familiares y comunitarias que había en el año 2001, se ha pasado a 628.236 en la actualidad
El Plan promueve:
• Asistencia alimentaria a familias en situación de vulnerabilidad social.
• Incentivo a la autoproducción de alimentos en las familias y redes prestacionales.
• Asistencia a comedores escolares
• Asistencia a huertas y granjas familiares
• Atención a la embarazada y al niño sano
• Fortalecimiento de la gestión descentralizada de fondos. |