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Nada resulta más elocuente para definir la nueva problemática social que remontarse al proceso iniciado en la década del ’40, demostrativo de una importante integración social, el pleno empleo, la equitativa distribución de los ingresos y la generalidad de los servicios básicos para las mayorías. Hubo entonces oportunidades de movilidad social y niveles de consumo elevados para gran parte de la población en lo que configuró un Estado de Bienestar.
Pero a mediados de los ’70, la crisis del industrialismo sustitutivo y el profundo cambio tecnológico, redujo los niveles de empleo, a lo que se agregó la implementación de un ajuste estructural, en el marco de procesos de globalización financiera, productiva y comunicacional, que dieron origen a un nuevo modelo económico. Modelo que termina de configurarse en la década de los ’90, cuando se da lugar a una forma diferente de articular el Estado y la sociedad, que deriva rápidamente en la vulnerabilidad y la exclusión de amplios sectores.
Los rasgos más sobresalientes de esta nueva problemática es el carácter estructural del desempleo, un alto grado de desigualdad y nuevas formas de pobreza. Se comienza a determinar la aparición de grandes bolsones de personas que están por debajo de la línea de pobreza e indigencia, la mayoría de las cuales se ubican en villas, asentamientos y barrios precarios de los grandes conurbanos, muchas personas sin techo y nuevos pobres que no satisfacen sus necesidades básicas en relación con la vivienda, sanidad, educación, nutrición y con menores ingresos.
A ello se agregan las tasas de desocupación, la maternidad precoz, la deserción escolar y la exclusión, situación localizada con mayor severidad en los niños, que al pertenecer a hogares pobres, muestran grandes deficiencias, en gran parte irreversibles, que afectan su desarrollo psíquico y físico, tanto en el presente como en el futuro.
Los factores operantes a nivel macroeconómico y del mercado de trabajo que principalmente incidieron en la desigualdad se pueden visualizar según el período analizado de la siguiente manera:
Período |
Factores macroeconómicos |
1974 - 1980 |
Reducción real de las remuneraciones. En un contexto de ajuste y apertura con desempleo restringido. |
1980 - 1991 |
Creciente desempleo producto de sucesivas crisis, con cierta constancia de la estructura de remuneraciones y de la estructura productiva |
1991 - 1994 |
Incremento del desempleo, pero ahora debido a la reestructuración productiva (demanda de trabajo inelástica) y ampliación de la oferta de trabajo (mayor participación), en un contexto de apertura, estabilidad de precios y retroceso del activismo estatal |
1994 - 2000 |
Incremento de la desigualdad de las remuneraciones motivado por aspectos ligados a la tecnología y las diferencias de calificación (incremento de la demanda de calificaciones) |
2000 - 2003 |
Crisis de abandono de la convertibilidad |
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