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  SECCION | CIC
  Somos personas, somos capaces  
  En Lincoln, provincia de Buenos Aires, a 320 kilómetros de la Casa Rosada, más de 60 mujeres y hombres sin trabajo, se unieron en cinco cooperativas de trabajo para construir el edificio del Centro de Integración Comunitaria, que fue inaugurado por el presidente del Consejo Consultivo Nacional de Políticas Sociales y ministro de Desarrollo Social, Juan Carlos Nadalich. Después pusieron en el papel sencillas palabras de su vivencia.  
Espacio
 

Hoy nos hemos reunido después de haber vivido una hermosa experiencia, el orgulloso sueño de trabajar en cooperativa.

Queremos recordar los momentos vividos durante estos ocho meses, porque hemos realizado muchas cosas juntos, desde abrir los cimientos del Centro Integrador Comunitario, sumar ladrillo a ladrillo, revocar las paredes y muchas otras tareas, algunas de las cuales aparecen como ocultas.

Algunos de nosotros tenían conocimientos y otros no; algunos nos conocíamos y con otros hicimos una linda amistad. Compañeros al fin, compartíamos cosas lindas y tuvimos que limar asperezas, pero aprendimos a trabajar siempre unidos.

Muchas veces tuvimos que privar de nuestra compañía a nuestros hijos y familiares, pero había que poner el hombro para llegar al final. Y lo logramos con el apoyo de nuestros capacitadores, Daniel Sussi, Fernando Pérez, Jorge Gutiérrez, Samuel Vicondo y Rubén Coria, quienes nos enseñaron y guiaron en todo momento. Ellos fueron uno más entre los 61 compañeros que terminamos la construcción, de los 80 que comenzamos.

Todo aquél que estuvo y se fue algo se ha llevado: Un recuerdo, un amigo, una amiga, un amor, una experiencia y nos dejó a su vez su sonrisa, su personalidad, sus defectos y sus virtudes.

Las contrariedades, los sobresaltos e inconvenientes, fueron salvados y así, unidos los que quedamos y los que vinieron, aportamos nuestro granito de arena. Hoy vemos que nuestra siembra dio sus frutos y esto nos llena de orgullo y felicidad, porque nuestras manos construyeron este Centro de Integración Comunitaria, tan necesario para la comunidad como para nosotros mismos.

Queremos agradecer a todos los que nos apoyaron en este emprendimiento; a nuestras familias, a nuestros capacitadores y principalmente a la gente que confió en nosotros.

Somos personas, somos capaces, tenemos sueños, tenemos valores, también equívocos, pero al fin y al cabo tenemos sentimientos.

Hemos sembrado en un camino y hemos cosechado mucho más, por eso vamos a seguir luchando, porque a la vista está que podemos.

Integrantes de las Cooperativas El Hornero, Manos Unidas, Solidaridad, Compañeros e Unión y Trabajo.

26 de mayo de 2006.

 
 
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