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  SECCIÓN | Discursos MINISTRA Alicia Kirchner
  El desafío es político  
 

En el coloquio internacional “Por un mundo mejor, organizado por la AMIA, el Congreso Judío Internacional y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que fuera presidido por Bernardo Kliksberg, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner expuso detalladamente y casi testimonialmente, el nuevo escenario de las políticas sociales que se están llevando adelante en la Argentina y que cuenta con amplía participación de la comunidad

 
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No vengo a hacer un discurso académico, sino a contarles un poco cuál es la mirada de abordaje que hacemos de la política social en nuestro país. Es bueno recordar que a partir de la década del 70 se inició un modelo de neto corte liberal, que tuvo su punto más alto en la década del noventa. Hubo una perdida de ciudadanía materializada en la opresión simbólica y real que todos conocemos. Indudablemente esta perdida, tuvo que ver con los derechos humanos y sociales, que llevó a que los argentinos en 2001-2002 se encontraran inmersos en un tejido social semidestruido. Si recurrimos a la estadística, encontramos que el momento más crudo de esa crisis, se reflejó en el 58 por ciento de pobreza, de 2002, con altos niveles de indigencia, desocupación, desnutrición y mortalidad infantil. Es triste ver cómo un país como la Argentina había alcanzado esos grados de deterioro, con su propia pérdida de identidad.

¿Cuál era la respuesta de las políticas sociales?. Yo creo que había respuestas positivas aisladas en algunas lugares. Como por ejemplo en mi provincia –Santa Cruz- las dimos. Lo que no había eran respuestas integrales a nivel país. En general las líneas de intervención eran directamente técnicas, muchas absolutamente híbridas, como hechas detrás de un escritorio, desde afuera, sin mirar la realidad de desigualdad que había en nuestro país.

En el 2003, a partir de la gestión del Gobierno del presidente Néstor Carlos Kirchner, se inicia un cambio, en donde distintas organizaciones comenzaron a trabajar con una mirada diferente para avanzar en una mejor calidad de vida. Había desequilibrios territoriales con la desigualdad que dejó la crisis. Hoy, si sacamos una media estadística podemos decir que bajamos la pobreza en 30 puntos, bajamos el desempleo y la mortalidad infantil, pero aún hay lugares con profundos problemas que exigen intervenciones especiales. No quiero hablar de abordaje focalizado, el abordaje focalizado en políticas sociales resulta una visión reduccionista. Sí debe ser diferenciado, mirando la realidad como es en cada lugar, con respuestas operativas. Por eso hablamos de abordaje territorial, con el conjunto de actores y en este caso con una sociedad civil participando. Este mensaje no sólo suena bien desde el discurso, sino que lo estamos haciendo. Con Bernardo Kliksberg empezamos a trabajar en una gestión asociada con los Consejos Consultivos a partir del Consejo de Coordinación de Políticas Sociales. Trabajamos en el fortalecimiento institucional, y logramos que los distintos planes del Ministerio fueran llevados adelante mediante esta metodología, bajo este diálogo. Hacer ello fue muy importante pero el gran interrogante seguía siendo ¿cómo lograr una participación activa de la sociedad civil, no solamente desde la representación de las organizaciones sino desde todo el conjunto?.

Fíjense que el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación tiene tres planes, el plan Familias, Plan Nacional de Desarrollo Local y Economía Social y el Plan de Seguridad Alimentaria, apoyado desde una ley nacional. Un plan no es una política social, reducir la política social a un plan sería estar equivocado. Los planes son caminos. No los únicos, ni enlatados. Planes enlatados tuvimos muchos, que venían de organizaciones internacionales reconocidas muchas de ellas como organizaciones de cooperación. Eran planes impuestos de otras realidades. Se decía que si funcionaban en otros lados acá en la Argentina, también iban a funcionar. Sin embargo no ayudó a bajar el nivel de pobreza, ni de indigencia y sí trajo la crisis. Crisis producto también de un mal manejo de la política económica, pero también de una mala política social. Las únicas políticas sociales que existían sólo servían para recoger los heridos del camino. Este no es el objetivo de una política social. Una política social debe apuntar a los derechos y a la equidad territorial. Este es el ingrediente que puso el actual Gobierno nacional. La gente en su realidad, la gente en su lugar, construyendo desde la participación.

¿Y cómo trabajamos esa participación? Coincidimos en junio de 2003 con todos los gobiernos provinciales en construir la Red Federal de políticas sociales, Nación, provincia y municipio. Estábamos felices de este gran acuerdo, pero la realidad es que hoy aún no llegamos a todos los lugares que tenemos que llegar. Había que descubrir los actores sociales de los lugares más alejados de nuestra Patria. Así nació el programa “Promotores Territoriales para el Cambio Social”. Se detectaron 2.600 promotores en todo el país, gente absolutamente comprometida con la realidad social y local, y así se empezó a fortalecer la participación desde las bases. Por un lado los Consejos Consultivos provinciales y locales y además estos actores sociales, los promotores territoriales. Con un trabajo profundo en los pueblitos de nuestro país, empezamos a hacer diagnósticos participativos. Así se convocaron 8.000 actores más. Diagnósticos populares participativos y abordaje científico. La ciencia involucrada en lo cotidiano. Porque hay abordajes científicos que se hacen en la realidad y se dan a conocer dos años después que la realidad ya cambio. Nosotros necesitamos abordajes científicos en tiempo real y no interpretaciones de investigaciones sistematizadas y dadas a conocer dos años después.
A través del Consejo de Coordinación de Políticas Sociales hemos incorporado como criterio de abordaje la sistematización de la información, esta es una fortaleza. Cuando me hice cargo se cruzaban cincuenta base de datos, hoy superamos las 650 bases en todo el país. Tenemos registrados más de treinta y tres millones de personas en la Argentina, casi el 85 por ciento de la población. Para caracterizar a los núcleos más vulnerables hicimos un trabajo de campo que nunca se había hecho en nuestro país. Abarca a 700.000 familias, lo que permite cruzar datos de salud, de trabajo, de desarrollo social y de educación. El instrumento fue diseñado por los Ministerios de Desarrollo Social, Educación, Salud y Trabajo, nació así la ficha, “Las Familias Cuentan”, y corresponde su registro a los grupos familiares más vulnerables. En este trabajo están comprometidas todas las organizaciones académicas de nuestro país incluyendo los colegios profesionales. Es este un trabajo muy serio y de neto corte científico social. Por ejemplo, un Gobierno provincial quiere saber qué pasa en su provincia a nivel social y en determinada localidad y puede acceder a un diagnóstico georeferencial. Es decir tener el plano de la ciudad con los puntos focales de los lugares más vulnerables, que le permitirán localizar, por ejemplo, los núcleos de pobreza y cómo trabajarlos. Eso unido al trabajo de participación activa de los promotores sociales, permite un abordaje integral con un impacto más real. La investigación científica permite equivocarnos menos y lo hacemos interviniendo en la realidad de todo el país, junto a la Nación, provincia y municipio.

Sintetizando, la política social nacional realiza un abordaje general a través de los tres planes y un abordaje diferenciado que va al núcleo duro de la pobreza. En ese abordaje diferenciado pero con criterio integral, nacieron los Centros Integradores Comunitarios, localizados en los territorios más vulnerables del país. Hoy tenemos 150, y en sesenta días tendremos 80 más, y ya se firmó la segunda etapa por 250 más. Se calcula que a fines de 2007, principio de 2008, contaremos con 500 Centros Integradores Comunitarios funcionando en todo el país. Esto no es algo armado desde el escritorio. Les voy a contar cómo se construyeron. Con personas desocupadas armamos cooperativas, los capacitamos, desarrollamos talleres grupales de fortalecimiento institucional y de formación de oficios para poder construir en conjunto el Centro Integrador Comunitario. Con esta construcción los hombres y mujeres integrantes de estas cooperativas, no sólo incrementaron sus ingresos sino que comenzaron a construir un Centro para beneficio de todo el barrio. Este Centro tiene un doble objetivo. Es un motor de la promoción, es un educador, pero a la vez presta distintos servicios integrales y prestaciones, como por ejemplo de salud. Se encuentran allí especialidades básicas como ser medicina general y clínica. Hay médicos de familia y también en algunos lugares servicios odontológicos, en función de los requerimientos de cada comunidad. En el mismo espacio físico existe un área que se dedica a la parte social y otras que tienen jardines maternales o centros de desarrollo infantil. En algunos lugares, anexados a los CIC’s, empiezan también a funcionar ahora centros de promoción para el trabajo y la capacitación.

Para acompañar a los CIC’s desde lo institucional, no bastaba sólo su construcción sino que había que ayudar en su funcionamiento. Por eso con el Ministerio de Salud creamos el programa “Médicos Comunitarios”, para dar a la comunidad médicos formados para trabajar con ella. No son médicos, ni trabajadores sociales, ni psicólogos de consultorios, sino profesionales insertos en el barrio. En estos momentos ya están trabajando en los primeros centros que están habilitados y está previsto lo hagan progresivamente en los 500 Centros. El Estado nacional va a apoyar esta línea los primeros años para que después cada estado municipal y provincial la asuma. Este trabajo está siendo monitoreado de manera permanente.

Para entender el impacto del CIC, quiero leerles algo muy importante que dijo el presidente de una cooperativa: “cuando comenzamos el trabajo pensamos que el centro era nuestro, cuando lo vimos avanzar, que era de la cooperativa, y cuando lo terminamos vimos que era de la gente y no de unos pocos”.

¡Como quisiera poder transmitirles tantísimos testimonios de gente que ya tiene los beneficios de los primeros CICs! Esto es una verdadera asociación del Estado con la sociedad civil para fortalecer la ciudadanía. Se generan desde la participación activa. La política social es así una política de derechos y de equidad territorial. La participación es transversal, porque la participación es muy importante, pero no sólo la formal, la de nuestros representantes, por ejemplo, en el Congreso. Necesitamos tener una participación del barrio, porque dignifica y permite trabajar en el desarrollo a escala humana.

Debe quedar claro que no solamente debemos trabajar en la promoción, la asistencia también debe hacerse, pero cuidando de no caer en el asistencialismo, pues generaríamos clientelismo. Cuando una familia tiene una necesidad, hay que resolverla asistiendo pero respetando a la persona y sus derechos. No puedo pedir participación o hablar de promoción cuando a esa familia le falta lo básico.

Asistencia, prevención y promoción. Si uno pudiera en esta mano cerrar el contenido de la política social seria muy fácil. Las manos hay que abrirlas, hay que poner el corazón en cada actividad que se esta haciendo. Por eso me gusta trabajar en el territorio, pero la política social es mucha más compleja, porque la realidad de nuestro país aún es compleja. Fueron tres décadas de olvido del Estado, hoy de un día para otro no podemos cambiar las injusticias. Claro que quisiéramos, les puedo asegurar que estamos trabajando a jornada completa, si es necesario los fines de semana. El ideario de lo que tenemos que alcanzar en la política social lo tenemos todos, el desafío es lograrlo, por eso es político. Y ese desafío no se juega detrás de un escritorio, es de justicia social, de derechos, aprovechando lo que nos da la ciencia, pero con la participación activa de toda la sociedad. Nos falta, claro que nos falta, el día pasa rápido, las horas pasan rápido, y hay tanto por hacer, pero hay una vocación que tiene el Gobierno nacional, y que nuestro presidente la tiene internalizada en cada momento de su gestión, y es dar calidad de vida con eje en la persona y la familia.

Debemos superar la pobreza, pero no solamente pobreza de ingreso, de oportunidades también. El desafío que tenemos hoy en política social se llama acceso, los caminos los estamos trabajando y los estamos construyendo en conjunto. Ustedes habrán visto en este relato que la construcción de la política se hizo desde el conjunto, desde una participación activa, de tantas organizaciones que si las menciono seguramente voy a cometer errores. Ha participado la AMIA y otras organizaciones que están en el Consejo de Coordinación de Políticas Sociales, en el Consejo Consultivo y las miles que participan en los Consejos Consultivos provinciales y locales. También participaron los nuevos actores sociales de los barrios más vulnerables del país organizados. Esto es la política social: una construcción colectiva.

Para terminar, creo que la política social se legitima desde la participación popular, esta le da legitimación social. Queremos un Estado distinto, un Estado presente, un Estado activo, un Estado promotor, un Estado de inversión social, un Estado con ética, y la ética es también una ética de resultados. Porque hubo un tiempo que se hablaba de ética y se trabajaba sobre los procedimientos y nos perdíamos en los procedimientos y las respuestas a la gente no llegaban. Ambas cosas son importantes, y ambas cosas tiene que ser en tiempo real.

El presidente de la Nación, Néstor Kirchner, dijo en la Asamblea del 1 de marzo de 2004 que “queremos la política puesta al servicio del bien común, el Estado tratando de rescatar las heridas con asistencia, y sobre todo, con una intensa tarea de promoción social. Las variables macroeconómicas bajo control y una productiva inversión estatal al servicio del crecimiento de promoción de las actividades, el acento puesto en el fortalecimiento de la educación pública para que esta cumpla su rol de igualadora de oportunidades. Todo esto forma parte del nuevo escenario que permite recrear las esperanzas y las expectativas”. Fíjense en estas expresiones y ahí está la síntesis de lo que estamos hablando. De un Estado en movimiento, de buscar espacios inclusivos, de buscar un país que vuelva a ser un país de derechos. Por eso la memoria es para rescatar nuestros derechos humanos y también nuestros derechos sociales con justicia social.

Sinceramente los invito a que nos ayuden, a seguir trabajando desde el lugar que tiene cada uno para que cada vez más trabajemos sobre una política más participativa pero efectiva, una política de abordaje territorial, una política diferenciada pero con abordaje integral, no focalizada, una política íntimamente articulada, puesto en la persona, al servicio de nuestro país, en una identidad que nos abrigue a todos los argentinos.

 
 
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