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  SECCIÓN | Discursos MINISTRA Alicia Kirchner
  Romper el círculo de la pobreza  
 

Un Centro Integrador Comunitario articula lo que pasa en el territorio, realiza prestaciones y servicios, fortalece la identidad comunitaria y cultural, es como una vacuna comunitaria que crea defensas, ayuda a crecer, a romper con el círculo de la pobreza.

 
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Los otros días, en este mismo lugar, con motivo de la rendición de cuentas 2003 - 2004 del Ministerio de Desarrollo Social y la presentación del nuevo cronograma de acción de este ministerio en el período 2004 - 2005, hablaba de la importancia de generar en las comunidades mas vulnerables, oportunidades de acceso para mejorar su calidad de vida y que puedan crear su propio patrimonio familiar y comunitario.

Hoy proponemos un camino como parte de la política social, para ayudar a construir ese patrimonio comunitario creando infraestructura y dotando de equipamiento a 500 Centros Integradores Comunitarios.

El Centro Integrador Comunitario será instalado en los 500 lugares más vulnerables del país. Es esta una opción estratégica, un camino que hemos elegido quienes estamos trabajando en el gabinete social, por ejemplo: Educación está colocando una fuerte inversión social en escuelas pertenecientes a los sectores más vulnerables. Trabajo y Planificación Federal ayudando a dotar de equipamientos comunitarios a esos mismos sectores. Desarrollo Social a su vez hace una fuerte inversión social en políticas de desarrollo local y economía social sin descuidar la seguridad alimentaria. Salud elige la atención primaria, y desarrolla el proyecto de Médicos Comunitarios, que es un proyecto de excelencia, no sé si se alcanza a dimensionar lo importante que será tener en el territorio 3.000 médicos especialmente formados en medicina social, es éste el primer pos-grado a nivel latinoamericano. Hoy todos los ministerios que he mencionado se expresan en una acción común, concreta, instalada en el corazón de los territorios más vulnerables.

Desde el punto de vista edilicio, el Centro Integrador Comunitario intenta remarcar desde lo arquitectónico el concepto integrador del modelo de gestión que propone. Las áreas específicas de salud, acción social y usos comunitarios se localizan en torno a patios que permitan desarrollar actividades controladas al aire libre. El Salón de Usos Múltiples cuenta con accesos secundarios, lo que permite su utilización en horarios no convencionales. Los locales del área de acción social permitirán usos alternativos, como salas de reunión, de capacitación y de exposiciones, por ejemplo.

Pero el CIC no es sólo una obra física, es un motor de la asistencia y desarrollo del barrio, que favorecerá desde espacios adecuados el desarrollar capacidades, instalar herramientas sociales para el desarrollo de emprendimientos, tanto para la formación de la vida como del trabajo. En este caso queremos llegar a los 500 barrios más vulnerables del país para beneficiar aproximadamente a un millón y medio de hogares.

La experiencia de la última década, desde la fórmula Democracia + Mercado, terminó de licuar los vínculos solidarios. Es imprescindible reconstruir el sentido de comunidad y para ello es fundamental mejorar la gestión social. Hay que trabajar en prácticas participativas que permitan establecer prioridades para dar respuestas a las necesidades reales.

Desde los Centros Integradores Comunitarios se van a trabajar las problemáticas sociales no desde una mirada sectorial, sino integral. Por ejemplo: una familia con una problemática social encontrará en el Centro Integrador Comunitario una respuesta preventiva o de protección a su salud, a sus relaciones vinculares, a sus posibilidades de desarrollar emprendimientos, en definitiva: encontrará posibilidades de integración social.

Al estar ubicado en territorios vulnerables, llegando a 500 barrios vulnerables en 245 localidades, beneficiando a más de un 1.300.000 hogares, el Centro Integrador Comunitario permitirá, fundamentalmente que el equipo allí instalado pueda actuar en las brechas y combinar recursos de diferentes programas nacionales, provinciales y municipales, según las necesidades y posibilidades de financiamiento. El Centro Integrador Comunitario va a permitir una innovadora construcción de la agenda local en política social, más profunda y es un paso más para evitar el clientelismo.

La inversión será de $ 123.000.000 y aunarán sus esfuerzos los Ministerios de Salud, Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Desarrollo Social, Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, todos ellos desde la mirada estratégica que da el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales.

El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social aportará las sumas requeridas para cubrir el 80% del costo de materiales dentro del Programa Jefes y Jefas de Hogar - Componentes Materiales -; también contribuirá con los costos de mano de obra.

El Ministerio de Desarrollo Social aportará las sumas requeridas para cubrir el 20% del costo de materiales y el equipamiento social.

El Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios aportará las sumas comprometidas en el marco del Programa Federal, asumidos en el marco del Programa Jefes y Jefas de Hogar - Componentes Materiales -.

Los gobiernos provinciales aportarán la supervisión del proyecto, y los gobiernos municipales la ejecución.

La inversión comprende la construcción y equipamiento para los Centros Integradores Comunitarios, conformados por 2 áreas con actividades específicas diferenciadas,

Área específica de Salud. Área específica social, espacios para las actividades vecinales etc. Actividades al aire libre

Las instalaciones de los Centros Integradores Comunitarios quedan para el municipio, lo cual será supervisado por el área provincial y nacional según se convenga pero sólo podrán ser utilizadas para el fin que fueron creadas, caso contrario pasarán a una organización de la sociedad civil calificada por el Consejo Consultivo Nacional de POLÍTICAS SOCIALES, quien también ejercerá la controlaría social.

Concluyendo: a través del Centro Integrador Comunitario se pueden detectar las capacidades comunitarias y desarrollar trabajos con niños, adolescentes y jóvenes, con la familia, con la mujer, con la tercera edad, con ejes que hacen a las nuevas enfermedades sociales, adicciones, violencia etc..-La atención sanitaria, el control del niño sano, de la madre embarazada, la entrega de remedios por el Remediar, el Plan Materno Infantil serán operativizados a través de los consultorios y el trabajo en terreno que oriente en el cuidado familiar, de la salud, talleres, la educación y asistencia alimentaria, el desarrollo de huertas familiares, etc.

El desarrollo de emprendimientos y cadenas productivas, de servicios, el trabajo con las cooperativas, el apoyo en subsidios, el otorgamientos de créditos con franquicias solidarias, y la formación de competencias laborales adaptadas a las necesidades del territorio, como así también todas las actividades, servicios y prestaciones que permitan la atención y el desarrollo local son parte de la agenda del CIC. En definitiva un Centro Integrador Comunitario articula lo que pasa en el territorio, realiza prestaciones y servicios, fortalece la identidad comunitaria y cultural, es como una vacuna comunitaria que crea defensas, ayuda a crecer, es decir: ayuda a romper con el círculo de la pobreza, traspasando el accionar del mero asistencialismo para actuar como motor del desarrollo local.

El Gobierno Nacional, en la redefinición del Estado, ha optado por un Estado activo, promotor, presente, y cuando es necesario protector, que asegure la inversión social. Por ello creemos que para construir políticas sociales nacionales los distintos Ministerios nacionales, junto con las provincias y los municipios, deben asentarse en la realidad territorial. Los cambios no se producen desde la estrategia de escritorio. Los cambios se producen cuando se redoblan esfuerzos, cuando se integran acciones, cuando se deja atrás la actitud política del rédito por la actitud política del compromiso y la entrega. La autoridad social se fortalece si asumimos este reto y compartimos acciones desde una política nacional construida por el conjunto que nos permita que en cada territorio haya respuestas equitativas con alertas oportunos.

Juntan sus esfuerzos y recursos financieros los Ministerios de Salud, Educación, Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Desarrollo Social, Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios y el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, por lo cual asumimos con los Centros Integradores Comunitarios una enorme responsabilidad: la de consolidar un modelo de abordaje de las políticas sociales, personalizado, dinámico, participativo, de terreno, quizá demasiado pequeño y minimalista para algunos analistas que merecen nuestro respeto pero que no alcanzan a visualizar que en esa aparente pequeñez es donde en realidad se construye el proyecto colectivo que permitirá un cambio estructural en las políticas sociales para que éstas sean cabeza de cada realidad desde un práctica solidaria con ética que tenga en cuenta a la gente desde el territorio donde nuestros pies caminan. Una política social es mucho mas que voluntarismo o el desarrollo de un gran plan entre comillas, ese sirve para algunos teóricos o los todólogos que encontramos en algunas pantallas de televisión, quienes generalmente saben mucho de oposición pero poco de gestión. Solidaridad significa acción y es una práctica social que parte del trabajo común. El Desarrollo se logra fundamentalmente desde el trabajo, desde un Estado presencial como proponemos, pero también desde dirigencias que se hagan cargo, superen la etapa de diagnósticos y de los oráculos y pasen a la ética de la acción.

Las fuerzas y valores latentes que tiene nuestra comunidad necesitan esa clase de dirigencia, la que apuesta en positivo.

Descentralización y participación son las bases de una política social de avanzada que permitirá generar redes, no sólo de contención sino de desarrollo. Como Gobierno apostamos no solamente a generar obras y acciones sino también a la esperanza de construir el país que los argentinos queremos. Pero como la Esperanza no es un bien que se ordene, sino una utopía que se construye entre todos, este es un trabajo en conjunto.

 
 
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