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Para comenzar, quiero agradecer en primer lugar al Instituto Médico ENERI por la posibilidad que me brinda de transmitir mis ideas en este ámbito tan prestigioso, y a todos Ustedes por la voluntad de escucharme.
En la medicina contemporánea se avanza con fuerte impulso en métodos no invasivos.
Yo recuerdo allá por el año 1994 en mi provincia, Santa Cruz, cuando introdujimos en el sistema público de salud los primeros equipamientos de ese momento, que se inscribían en la alta complejidad, decíamos de última generación como lo eran el arco en C, el ecodopler color, y también en ese entonces la novedosa cirugía laparoscópica. Nos acompañaba también la telemedicina y es así que de un punto a otro en instantes, y pese a las enormes distancias de nuestra provincia con Capital Federal y otros Centros de Estados Unidos, podíamos consultar y resolver muchas situaciones y hasta consultar por cirugías de altísima complejidad. La telemedicina fue y es un importante soporte para la formación de residentes.
Recuerdo también que desde la medicina tradicional se miraba con recelo estos nuevos abordajes o primeras semillas de metodologías no invasivas, hasta que de sus bondades fueron los mismos pacientes los mejores propagadores.
Hoy los métodos no invasivos como la cirugía laparoscópica resultan estándar, apareciendo otras tecnologías en ese mismo orden como altamente innovadoras. Se avanza así en transplantes, cirugía cardíaca, angioplastía de múltiples vasos, enfermedades vasculares periféricas, columna, médula, tumores, imagenología, neurocirugía, malformaciones vasculares cerebrales, estenosis intracraneal.
En realidad creo que la pregunta que todos nos hacemos tienen que ver con el abanico de posibilidades abiertas que se da en esta nueva era de la medicina. Estremece comprenderlo pero este crecimiento debe estar acompañado por un profundo respeto por la persona, en donde el hombre de carne y hueso no es un sujeto sólo biológico sino fundamentalmente es centro, es persona.
Este crecer no abarca entonces sólo a la tecnología que provee la medicina, sino que tiene que ver con nuestros compromisos con la sociedad, porque todo lo que pase en el tejido social nos debe importar desde un ejercicio de responsabilidades.
La inteligencia es del hombre, la tecnología es creada por él y él es parte de una sociedad en donde nace, crece y vive, tiene su familia, sus amigos. Todo lo que aprende y crea debe ser para beneficio del conjunto social, y más allá de estos adelantos que nos sobrecogen y es reflejo de lo que pasa en una de sus partes, la inteligencia de estos avances está en verlos de manera integral como un todo, que es lo que nos permite ser como personas.
Este curso que hoy se inicia seguramente desde el marco científico les permitirá avanzar y discutir con los más prestigiosos profesionales extranjeros, de países como Suiza, Holanda, Estados Unidos, Portugal, Turquía, China, Suecia, México, Colombia, Brasil, España, Inglaterra, Italia, Canadá. La transmisión de casos en vivo permitirá además un entrenamiento en tiempo real.
Mi reconocimiento a la Universidad de Ginebra y a los organizadores de este Instituto Médico Argentino, por esta posibilidad de capacitar a nuestros profesionales. Los felicito por acompañar la tarea médica con estos ejercicios no sólo de actualización sino de reflexión, éste quince encuentro así lo amerita.
Pero también con el mayor de los respetos me permito llamar la atención con lo que venía diciendo sobre aspectos que tienen que ver con el desarrollo humano y con el paradigma en la relación hombre y conocimientos científicos acumulados.
En este concepto, recordar que la salud no es alta especialización, en tal caso la alta especialización permite recuperar la salud y ésta es un bien social .
Esta capacitación es sin dudas un valor agregado al desarrollo de soluciones. Permitirá la constitución de redes de cooperación que como sociedades de conocimiento contribuirán a un mayor acceso a avances tecnológicos por parte de las instituciones de Salud que hoy participan y las que en un futuro sin dudas lo harán.
Y es con este hilo conductor que me permito pedirles que juntos podamos encontrar los caminos para garantizar progresivamente, desde una red ampliada, accesibilidad a todas las instituciones de salud para que la producción, distribución y utilización del conocimiento científico y tecnológico sea equitativa.
Para terminar: la condición posmoderna exige al equipo de salud nuevas reflexiones. La profesión médica, que es una de las más ricas pues tiene relación directa con la vida humana, debe integrar nuevos paradigmas en nuestras ideas sobre la salud y la enfermedad, donde fundamentalmente filosofía y medicina se legitimen en el discurso y la acción. Curar significa, también en castellano, cuidar. Los más sabios son aquellos que entienden que nadie tiene el saber ni tampoco el poder, que para curar al hombre tenemos primero que cuidarlo y cuidarnos como personas.
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