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Ustedes han estado analizando la política de salud comunitaria con relación a los Objetivos del Milenio. Hubo otro compromiso internacional, bajo el lema “Salud para todos en el año 2000”. Fue bueno tomar conciencia y descubrir lo valioso que era que todas las naciones hubieran reconocido que no había salud para todos. El drama fue que acercándonos a 2000 veíamos que perdíamos la carrera. Y la perdimos, porque llego el 2000 y no tuvimos salud para todos.
Hay que reflexionar sobre estas causas porque ahora tenemos otro compromiso de tipo internacional para 2015 y es bueno que la Argentina esté de lleno en este tema, porque tenemos que acostumbrarnos a procesos de tiempos en los que nos comprometamos con políticas en serio. Esto forma parte de una Administración en la que se buscan bases de procesos que sean consensuados y que los mantengamos en el tiempo, porque sino tampoco vamos a conseguir los Objetivos del Mileno. Tendremos un muy buen diagnostico ahora, pero no vamos a llegar. Y nosotros creemos que estamos en un proyecto de país que nos tiene que contener a todos y nos merecemos llegar a 2015 con el objetivo cumplido. Por eso es importante tomar desde este punto de vista los compromisos asumidos, pero no olvidar que venimos de un fracaso y reflexionar sobre esta situación.
Reflexionar sobre las acciones y colocar metas concretas, porque sino el tiempo se va pasando y no nos obligamos a un avance en tipo tiempo real. Por eso quiero darles un panorama de lo que son las polínicas sociales y de lo que nosotros aspiramos desde el Gobierno nacional, en todo el territorio del país. De alguna manera esta tendencia tiene que ayudad a aportar no solamente a alcanzar las metas sino también a conseguir comunidades saludables y un desarrollo para todos.
Tenemos que recordar de dónde partimos, con algunas situaciones muy complejas que todos recordamos, y que en esta Administración las tenemos en cuenta. Pero también partimos de un concepto ideológico, que es el construir la política pero con todos. Un país donde lo colectivo vuelva a ser posible, lo nacional se convierta en una convicción, lo plural sea el instrumento necesario y lo federal cierre el ciclo de frustración.
No tiene que ser de cualquier manera. Para nosotros la política social tiene que poner el eje en la persona y en la familia. En ese marco, los tres planes que se desarrollan desde el Ministerio de Desarrollo Social, son la forma de encarar los aspectos donde hay que poner más fuerza en las políticas sociales. El Plan de Seguridad Alimentaria, el Plan Manos a la Obra y el Plan Familias, abarcan componentes importantes en el desarrollo de la persona y su familia.
El de Seguridad Alimentaria, porque el alimento es el primer remedio que se tiene. Si no llegamos con una política alimentaria al total de nuestra comunidad, por más pastillas que tengamos no vamos a lograr ningún efecto. Inmediatamente después tenemos que tener posibilidad de desarrollo en familia, a la que hay que ayudar. El volver a casa, a comer, a tener actividades dentro de la casa, es un valor fundamental que hay que recuperar para que esa comunidad sea realmente equitativa.
Manos a la Obra es otro componente que desarrollamos desde el Ministerio. Porque el otro factor importante es el trabajo. Cada uno de nosotros se realiza a través del trabajo y lo que buscamos es que haya un trabajo genuino. Tenemos que ir aportando a esta realidad, que no se hace mágicamente, sino con el esfuerzo cotidiano. El programa ayuda a ir formando distintos proyectos y en este año se están haciendo los enfoques más localmente para que esa eficiencia tenga un efecto más concreto en cada una de las localidades. Este trabajo es importante y va más allá de la puerta del centro de salud. Hay que complementar perfiles de integración de lo que pasa en la comunidad. Algunos Objetivos del Milenio parecen no corresponderle al área salud y sin embargo no dejan de comprenderlo. El analfabetismo, los problemas de género, la problemática de la violencia, la deserción escolar, los chicos de la calle, son todas situaciones que posteriormente aparecen como problemas de enfermedad, pero cuya resolución tiene una multicausalidad que está por afuera, más allá de la sala de primeros auxilios.
Otro elemento importante a tener en cuenta es la complementariedad de acciones entre la Nación, la provincia, los municipios y las organizaciones de la sociedad civil. No hay que perder de vista estos objetivos. Tenemos un sistema democrático que nos ha dado mucho trabajo volver a conseguirlo y hay que reformularlo cotidianamente en las opciones. Este sistema democrático implica una organización entre los Estados, que no debe ser una máquina de impedir acciones, sino al contrario, debe facilitar que los esfuerzos lleguen rápidamente a los niveles locales. Allí también la participación se da con las instituciones de la sociedad civil, a las que tenemos que sumarlas permanentemente en nuestra línea de trabajo.
En este sentido es importante tener en cuenta la corresponsabilidad; un Estado presente y una sociedad civil participando. En muchos casos actuamos como si el distinto fuera molesto y hubiera que segregarlo. La opción propuesta es que el distinto es otra persona que nos enriquece en su acción y que la participación conjunta nos hace ver más íntegramente cómo llegamos a una verdad más definida entre todos y no solamente con el sesgo de lo que piensa cada uno. En esto los Estados tienen que ser promotores de los procesos de integración.
Asimismo, hay que plantear el tema de la equidad, que implica cambiar los colores de esos mapas, cuando vemos en un gráfico referencial diferencias abismales y sectores en donde la urgencia del desarrollo y del cambio es necesaria ya. No podemos estar esperando y organizándonos permanentemente o planteando, por lo menos en las temáticas sociales, una hipótesis de trabajo, sino que hay que actuar ya para cambiar con equidad, poniendo el esfuerzo mayor donde mayor es la necesidad. Todos sabemos los rostros que tiene la pobreza y dónde están los grupos vulnerables. Hay que atacar esas causas y saber además que tenemos que trabajar en lo urgente, pero no permanentemente, porque de lo contrario es como si estuviéramos atendiendo permanentem4nte a los accidentados de una esquina y no empezáramos a pensar en el semáforo o en la forma de organizar el tránsito. Se estaría repitiendo permanentemente los mismos errores y aunque hagamos un hermoso hospital al lado de la esquina no vamos a responder al problema de los accidentes. Por eso es importante empezar a colocar metas y tener elementos objetivos para saber que avanzamos y que los recursos que estamos colocando están produciendo el efecto que deseamos.
No conviene eludir el tema de las auditorias. Veamos un ejemplo: los legisladores pautaron que se debe usar el cinturón de seguridad en los autos. Está la norma, está el cinturón, está el auto, pero no lo colocamos y ponemos excusas para no ponerlo. Tenemos que trabajar para llegar a cambios de conducta y sobre todo en nuestros chicos. En salud recordamos cómo el combate contra el cólera vino en gran parte través de los chico que nos obligaban a lavar la manzana, la lechuga, porque les había enseñado la “seño” en el jardín y nosotros para no morirnos de vergüenza lo hacíamos. En estos temas del medio ambiente hay que escucharlos más a ellos y ponernos rojos cuando no hacemos lo que debiéramos hacer.
Hay que tomar conciencia del esfuerzo que va a implicar una persistencia en esta línea, porque estamos recogiendo los efectos de un período grande de no atención. En salud, si están dispuestos a salir a buscar problemas los van a encontrar. Ahora, son muchos. Si van a salir a buscar los hipertensos asintomáticos, preparemos el segundo nivel. Y tampoco seamos tan absolutistas como para buscar todo junto. No dejemos de hacer porque son muchos los problemas, empecemos ya con el primer paso, porque es la única manera de resolver los problemas.
Hay que pensar en el desarrollo de una persona y cómo nosotros desde los organismos del Estado estamos acompañando estos procesos. Hay necesidades en el área de la embarazada, en la de atención del parto, del primer año de vida, de los distintos grupos etáreos, en el nivel escolar, en los jóvenes, en el adulto y el adulto mayor. Tenemos que organizarnos para ir atacando los problemas y en este sentido hay un itinerario de vida que es el que tiene el individuo y que es el que tenemos que revisar cómo lo estamos apoyando. Además de los dos aspectos: Por un lado la pseudo normalidad y por el otro la discapacidad.
En muchos casos hacemos esfuerzos desde el sector salud, y se logra avanzar con la estimulación temprana, pero pasada esa etapa no tenemos nada. De la misma manera no digamos que los otros no hacen nada, porque por ejemplo, en el tema de la hipoacucia o de los problemas oftalmológicos, son los docentes que después de aplazarlo al chico varios años nos vienen a consultar para saber si el chico ve o escucha, porque ha fallado todo nuestro sistema anterior. De alguna manera hay que presentar el esquema de trabajo mirando el itinerario de vida de una persona. No podemos esperar a organizar nuestras cosas para después empezar a ver dogras, violencia, porque están y hay que empezar a verlas ahora.
Desde el Ministerio de Desarrollo Social se han ido generando una serie de acciones para organizar cooperativas para el desarrollo, formas asociativas de los emprendimientos, procesos de tipo locales, cadenas productivas, viviendas sociales como consolidación del patrimonio familiar, equipamiento familiar de grupos que están hacinados o personas que viven con una familia numerosa en espacios muy reducidos. Los planes nacionales intentan llegar a la formación de oficios, educación y capacitación en el hogar y en el barrio, regímenes especiales, acceso al microcrédito, el registro nacional de efectores, la economía social, un proyecto hacia la mujer, el Tren de Desarrollo Social y Salud, pensiones vitalicias, cadenas productivas, el programa “Mi Pueblo”, el programa “Incluir”. Son herramientas para que aprendamos a participar. Equipos que están desde una organización del Estado, proponiéndose para integrar una temática social que ayuda a cumplir con dos objetivos fundamentales: la atención a la persona y a la familia y el trabajo como ordenador. Y el proceso de transición hacia esos objetivos debe ser lo más rápido posible.
Además, desde el Ministerio estamos trabajando hacia la descentralización. Los tres planes están implementándose en esta línea y cada uno de los referentes de estos programas están trabajando en el territorio provincial, se están uniendo en lo que son los Centros de Referencia, que tienen que permitir combatir los vicios de la burocracia que impiden la llegada a las soluciones en forma rápida, planificando más estratégicamente, con conocimiento de los lugares. Por ejemplo, el Plan Manos a la Obra, está desarrollando organizaciones administradoras a nivel local para que muchos de los proyectos que se centralizaban y creaban un cuello de botella a nivel del Ministerio, estén más localmente y cuenten con la visión de las personas de ese lugar. El otro aspecto es empezar a dejar de lado los bolsones de comida y pasar a los ticket o tarjetas que implica un cambio de modalidad en favor de la gente.
Nosotros buscamos el enfoque de políticas integrales en lo social, porque produce un mayor impacto social en el abordaje. Ahora, los que somos funcionarios debemos revisar nuestras conductas, porque el principal obstáculo somos nosotros. Creemos que mi bolichito es este y el otro es el del otro. La opción es de conjunto. Tenemos que ser conscientes en nuestros sectores y también en las áreas de Gobierno, para que las puertas que hay entre el sector salud, el sector social y el de la economía se abran, de lo contrario no podemos hacer un abordaje de tipo social y vamos a continuar repitiendo la superposición de acciones y no vamos a tener el impacto de un buen efecto por no trabajar en forma conjunta.
Estas políticas nos permiten superar acciones de relleno o parches, asistencialimo o clientelismo. Y tenemos que tener cuidado con nuestro ego. Muchas veces hay organizaciones de la sociedad que se sienten muy atendiendo a las personas con necesidades, tan bien que no quieren dejar que evolucionen. Tenemos que avanzar en procesos que liberen a las personas en el desarrollo de sus capacidades. La propuesta es asumir los distintos niveles de edad, el procurar el acceso a bienes y servicios en educación, en salud, en seguridad, para dejar de dar como caridad lo que es un derecho de la persona. Y ese derecho se ejerce en el territorio.
En esta política trabajamos con un Estrado articulador, interactivo y una red federal de políticas sociales. En el nivel local, tenemos la gestión e implementación de esas políticas en una primera línea; luego un nivel provincial de planificación estratégica y planificación para el desarrollo y finalmente el nivel nacional que da el marco general de acción, sin descartar el nivel internacional donde intentamos también tener comportamientos con otros países, especialmente con el MERCOSUR y con el resto de nuestra identidad latinoamericana.
Estos aspectos los estamos tratando de llevar con la máxima responsabilidad. Con un Estado promotor, que promueva las capacidades, que selecciones los planes con una mirada no paternalista sino de participación; un Estado articulador; un Estado de inversión social.
Lo estamos viendo en los Centros Integradores Comunitarios. Nos convencimos de que para trabajar juntos teníamos que construir un lugar donde estuvieran juntos el área de salud y el area social, porque parecía que éramos dos extraños. Los CIC son unidades arquitectónicas que nos obligan a trabajar juntos y un salón de usos múltiples que invita a la participación de la comunidad.
Venimos de un modelo distinto, no participativo. Por eso trabajamos para hacer saber que éste no es el lugar de alguien sino de todos. Y esto depende mucho de nosotros, si somos capaces de revisar nuestras conductas, poniéndolas al servicio de un objetivo importante como es el abrirnos al conjunto de la comunidad, más allá de las paredes del Centro en forma coherente, consistente y permanente, sabiendo que ni el Estado nacional se lava las manos, ni el Estado provincial se hace a un lado ni el sector local se desentiende. Las resoluciones se realizan con equidad en el nivel local. Con esta visión podemos acercarnos a evitar un nuevo fracaso en esos objetivos que tenemos como Nación o como región, porque nuestra comunidad tiene derecho a esperar que no fracasemos.
Rosario, Santa Fe, 7 de abril de 2006
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