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La temática social que convoca este Foro, no constituye un primer abordaje, ni seguramente será el último. La UNESCO, ha insistido a lo largo de los años en la necesidad de instalar la reflexión en la cuestión social.
En nuestro País, las políticas sociales estuvieron consustanciadas con los procesos históricos y el modelo neoliberal, con eje en la asistencia, para perpetuarse, sin dar respuestas promociónales reales a las necesidades concretas de las comunidades. El modelo era transferido reforzando la dependencia en un terreno fértil, dado las asimetrías de nuestras realidades nacionales y regionales. Tres decenios nada menos, sirvieron para la implementación –en no pocos casos a sangre y fuego- de un modelo de economía neoliberal intrínsecamente perverso, que desarticuló a las familias y a los pueblos y condeno a millones de personas humanas a ser arrojados indignamente a la vera del camino.
Hoy en nuestro país, buscamos trabajar en proyectos coherentes, sin dobleces ni ambigüedades, apartándonos de conceptos estructurados, donde el grupo excluido, los marginados, que permanecían sin posibilidades de cambios, ó sujetos a exigencias que no pueden cumplimentar reviertan su situación. No nos sirven, para ello, las políticas asistenciales. En las últimas décadas nuestras sociedades se vieron disciplinadas socialmente a través de políticas compensatorias frente a las altas tasas de desempleo. Se generaron programas de ingreso como aliviadores para que se enfrentara el fin del trabajo estable, remunerado y protegido.
Hoy nosotros pensamos las políticas sociales desde el empleo, la salud, la educación popular, la seguridad humana, las cuestiones ambientales, el acceso al agua, entre otras. Por eso en esta parte del mundo, hemos tratado de avanzar para definir políticas desde una visión integradora; se ha conformado el MERCOSUR Social, que el año pasado en Asunción definió siete áreas prioritarias de protección social: Salud, Educación, Empleo, Trabajo y Generación de Ingresos, Habitabilidad, Identificación, Seguridad Social y Dinámica Familiar. Consecuente con ello, se definió el concepto de Protección Social, como “el conjunto de políticas públicas y privadas desarrolladas en respuesta a los niveles de vulnerabilidad y riesgo que afectan a segmentos de la población que son considerados socialmente inaceptables dentro del marco político, social y cultural”. Desde allí se analizan la igualación de las capacidades básicas de individuos y familias, el enfoque de esos derechos, la integralidad de las acciones, la equidad, el manejo de la vulnerabilidad, el desarrollo local y la participación ciudadana, sobre todo, apuntando a la familia como núcleo del desarrollo humano. En esto la UNESCO y todos sus organismos especializados pueden ayudar y mucho, para desterrar el pensamiento único globalizador, que buscó imponer un nuevo orden mundial en el que los pueblos se vieron obligados a ceder el poder sobre sus economías, un proceso que debe ser cambiado, más temprano que tarde, para construir un nuevo orden justo y solidario, sin caucionar las identidades individuales y colectivas y sin corroer las culturas locales y regionales. Sabiendo además que hoy por hoy, la mejor política social es generar empleo, porque si hay empleo hay riqueza. Entendiendo que no se puede repartir sin producir, porque el ingreso se agota como los recursos naturales y lo que es peor, se corre el riesgo de agotar también la esperanza que todavía tienen los pueblos de alcanzar la dignidad. En esta perspectiva, el Estado debe actuar activa y protagónicamente junto a la sociedad civil y al sector privado, en un ejercicio de responsabilidad social. Se construyen políticas sociales desde la participación y desde la realidad de la gente. Todos los análisis que han tratado a los pobres como objeto de investigación han fracasado porque han asociado a la pobreza con una visión monetarista y cuantitativa. Y la pobreza tiene muchas caras, que no sólo hacen a la condición sino también a la posición, porque hay variables que no siempre aparecen en las mediciones y que debieran ser cualificados. La pobreza se encara desde la práctica social que permite iniciar un proceso de inclusión de los excluidos, para que terminen participando en el proceso de planificación de las políticas sociales. No importa en qué realidad nos ubiquemos geográficamente. Lo que debemos tener en cuenta es que las políticas sociales homogéneas, verticalistas, desmovilizadoras, no fortalecen la igualdad de posibilidades en una sociedad. Durante décadas la Argentina estuvo inmersa en el proyecto de otros, desligándose de toda posibilidad de encarar un Proyecto Nacional. Fue la forma de dominarnos. Por eso planteamos que antes de elaborar planes y proyectos que parten de la investigación como método de acierto y error para analizar la realidad, debemos ponernos de acuerdo conceptualmente. Para nosotros, el hombre es una persona y forma parte de la comunidad, jamás puede ser comparado con un producto. Hay que reconocer sus capacidades y promover sus oportunidades en cada territorio. Para el neoliberalismo, el hombre sirve si es utilitario, se lo apoya si primero demuestra sus capacidades y si no las tiene, opera el “sálvese quién pueda”, porque el mercado sólo considera al hombre si es rentable. ¿Cómo debe ser entonces la articulación entre las Ciencias Sociales y la Gestión Social, teniendo como centro de nuestras preocupaciones la construcción de una sociedad equitativa con la marca de la inclusión y no de la exclusión ? La respuesta, nos parece, es más simple que compleja, se relaciona con el cómo debe pensarse esta articulación; que es sin duda desde, la persona, y ésta en su entorno- la familia, porque la realidad se cambia con la gente y no desde los gabinetes a lo que debe agregarse que esa misma articulación plantea una primera pauta a seguir que es la integralidad de las acciones. En este sentido, la política de los Centros Integradores Comunitarios (CICs) son, entre otras, una respuesta práctica para la implementación de las políticas sociales en el marco de la Red Federal de Políticas Sociales, en cuanto se constituyen como ejes transversales en la articulación integral de la política social en su conjunto.
Desde cada localidad los Centros involucran la participación provincial, municipal y de las organizaciones de la comunidad, articulando territorialmente los tres Planes Nacionales ("Plan Nacional Manos a la Obra", el "Plan de Seguridad Alimentaria" y el "Plan Familia") junto con las distintas acciones ya presentes en cada localidad.
Asimismo, desde el comienzo de la gestión las Universidades Nacionales han sido consideradas “consultoras privilegiadas” del Estado Nacional, con una clara definición de colocar el conocimiento al servicio de las necesidades sociales.
Buscamos políticas sociales integrales, comprometidas con el ámbito local y reconstructoras del tejido social. Educación y capacitación para quienes participan en la puesta en marcha de las políticas de promoción y acción social; y para quienes forman parte de la comunidad como garantía y construcción de una realidad histórica sostenida en los derechos sociales, en el marco de procesos de retroalimentación y desarrollo constante, generando desde las políticas sociales utopías movilizadoras, desde la participación activa de los sujetos involucrados. Por eso, la búsqueda y el encuentro de otras formas de desarrollo social ponen en juego precisamente otros modos de relación entre la sociedad, la ciencia y el saber, es decir, otras formas de articulación e integración que considere a las comunidades y territorios reales.
De este modo, re-fundar otras prácticas sociales supone la construcción de derechos, ya que las posibilidades de conocer y de modificar los saberes establecidos dependen de las prácticas que los sujetos llevan adelante. Los ejes de reflexión y de producción tienen que tener como referencia directa la articulación y la integralidad del todo lo social, contrapuesto a los proyectos de fragmentación. Cuando pensamiento, reflexión y acción asumen las formas de la fragmentación, los caminos hacia la dispersión del sentido social son más próximos.
En este Foro tenemos la voluntad de impulsar las concepciones y reflexiones que desde la actual política social transitamos, asumiendo y aunando los conocimientos, los saberes y las prácticas sociales de los actores comprometidos.
Por eso, creemos que también en este foro, se deben superar los saberes de escritorio, puramente especulativos que no arraigan en las condiciones sociales donde la interacción entre saber y la práctica resultan negadas en el mismo momento de su enunciación. Creemos también que esta reunión debe servir para determinar algo más que agendas o de verificar a que país le fue mejor en la implementación de planes sociales.
Hoy desde una fuerte voluntad política como es la de nuestro presidente doctor Néstor Carlos Kirchner, con compromiso y dedicación y desde el ejercicio de una ética práctica pretendemos apostar al valor más importante, la vida. En la ejecución de las políticas sociales no nos interesa mimetizarnos con otros modelos, porque cada sociedad, cada pueblo, debe aprender a construir su propio camino. Por eso apostamos a trabajar a favor de la vida, generando transformaciones que nos involucren a todos, entre todos, y con todos.
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