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“Lo social tiene que aprenderse a trabajar en forma conjunta y deben saber todos los agentes que trabajan en estas estructuras que el tema de la salud se hace fuera de este edificio. Acá se recuperan algunos errores pero afuera con la comunidad es dónde está la verdadera realización”, señaló en Gualeguay, Entre Ríos, el presidente del Consejo Coordinador de Políticas Sociales y ministro de Desarrollo Social, Juan Carlos Nadalich.
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Quería estar presenta acá, junto con la senadora nacional, Alicia Kirchner, para rescatar proyectos históricos que hemos tenido que vivir alrededor de los Centros Integradores Comunitarios, para lo cual quiero retrotraerme un poco. No hace mucho tiempo atrás nos hicieron creer y todavía insisten en que no podemos, que debe existir alguien que se salva y alguien que pierde en este país. Cuando el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, le encargó a Alicia Kirchner, que era presidenta del Consejo Nacional de Coordinación del Consejo de Políticas Sociales, el desarrollo de este proyecto de integración, se requería un proceso que signara un antes y un después, que marcara las políticas en su forma más concreta, que se convirtiera en un mensaje permanente para cada una de las comunidades.
El Centro Integrador Comunitario debería nacer de la solidaridad y de la organización y fundamentalmente desde un deseo de participación. Los Centros Integradores Comunitarios se podían hacer mediante la definición una empresa, pero con Alicia Kirchner, estando en la presidencia del Consejo y por indicación del presidente esto no se hizo de cualquier manera.
En primera instancia hubo que acordar con distintos ministerios en el orden nacional un trabajo conjunto. Y se hizo. La indicación era trabajar en forma coordinada Nación, provincias y municipios. Y aunque parecía que tampoco se podía hacer, se hizo. Y la construcción tenía que tener el ingrediente de aquellos que sufrían la exclusión para demostrar que volvíamos a ser personas y tomar la herramienta de trabajo, testimoniando que estamos presentes, que somos capaces de hacerlo. Así nacieron las cooperativas y esta es la tarea y la obra. Personas que tenían dificultades de acceder a un ingreso o a una incorporación laboral la han desarrollando.
Para nosotros es importante verla. Porque nos marca un antes y un después. Hace poco menos de un año esto era seguramente un baldío. Ahora tenemos esta realidad que hay que llenarla del mismo espíritu, que tiene que ser un grito de cambio, un grito de esperanza.
Como este grito hay doscientos cuarenta y nueve en todo el país. De esta manera vamos construyendo una patria justa. Ahora también es necesario que esto se realice mediante un proceso transparente, porque tenemos que acostumbrarnos a trabajar dentro de estructuras ordenadas y que podamos mostrar el accionar de todos. En esto estamos embarcados todos. Nosotros tenemos que terminar con aquellos procesos fraudulentos que se quedaron con recursos que son de todos.
Debería haber 250, pero hay 249 gritos que nos ponen contentos. Uno se nos quedó atragantado. Pero lo vamos hacer, porque en esta misma tierra de Entre Ríos nos fracasó uno y todo el equipo que trabaja en esto se ha puesto el objetivo de llevarlo a cabo. Tenemos que recuperar esa capacidad de resolver dificultades y las crisis entre todos.
Este fracaso lo traigo porque el egoísmo y la exclusión están a la vuelta de la esquina ya que además de estar ahí nomás está dentro de nosotros. Este edificio tiene que empezar a ser un monumento para aprender que al recuperar las instituciones, cuando vamos a un lugar de salud tenemos que encontrar un servicio adecuado para recuperarnos de esa enfermedad que nos está afectando, porque los problemas sanitarios son consecuencias sociales que estamos viviendo.
Deben saber todos los agentes que trabajan en estas estructuras que el tema de la salud se hace fuera de este edificio. Acá se recuperan algunos errores pero afuera con la comunidad es dónde está la verdadera realización. Ahí es donde nosotros tenemos que participar con todos nuestros esfuerzos y con todo nuestros deseos de tener una sociedad mucho más justa y más solidaria.
Nos quisieron acostumbrar a que tenemos un vuelo de perdiz, cortito, ahí al lado, queremos acostumbrarnos a un vuelo de águila, de cóndor. Eso nos merecemos entre todos, porque este CIC no es de nadie en particular, es de todos y esta circunstancia implica una nueva mentalidad.
Yo les agradezco a los cooperativistas porque pudieron superar todas las dificultades y nos dieron un ejemplo del que nos sentimos orgullosos.
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